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viernes, 16 de agosto de 2013

Higiene de Estudio para Niños y Adolescentes


Por Claudia Ávila, Psicóloga Infantil.

Terminaron las vacaciones y comenzamos un nuevo semestre escolar. Nuestros hijos vuelven a su año académico y con esto, las pruebas, tareas y trabajos que muchas veces provocan ansiedad y frustración en los estudiantes. Una de las formas para disminuir el estrés frente al estudio es saber organizar el tiempo y utilizar buenas estrategias de estudio.
Frecuentemente los padres pensamos que a mayor tiempo de estudio, mejores notas y mayor aprendizaje. Sin embargo, ¿estaremos en lo correcto?
Es importante al saber qué cantidad no equivale a calidad. Junto con esto, debemos saber que un niño no tiene el mismo tiempo de concentración que tiene un adulto. Se calcula que: “por cada año de vida de un niño tiene entre 3 y 5 minutos de concentración. Por ende, un niño de 7 años por ejemplo, tiene un tiempo de concentración de entre 20 y 35 minutos.
Para el adulto el tiempo máximo de concentración es de, en promedio, de 45 minutos; y un adulto entrenado puede aumentar este tiempo a un promedio de 50-60 minutos.”
Por lo tanto, debemos considerar nuestros límites y los de nuestros niños y no forzar el estudio más allá de lo que nos permite nuestro organismo. 
Pareciera fácil ir al colegio ¿no?, el adulto lo ve casi como una recreación. Pero para nuestros niños y adolescentes es una constante adaptación al medio ambiente escolar, en donde deben entender las clases que se le presentan, concentrarse en lo que pide, dice y pregunta la profesora, donde todo llama la atención y todo es de gran curiosidad, etc. 
Todo esto genera un cansancio mental, frente al cual es muy importante descansar y distraerse. Brindarle al niño y adolescente un espacio de 30 minutos para jugar, ver a sus amigos, practicar algún hobbie, dormir o simplemente ver su programa favorito, permite que la mente se relaje, la energía se libere y las tensiones disminuyan, para luego retomar las actividades escolares. 
Debemos ayudar a que el estudiante se tome un tiempo de descanso cada media hora o 45 minutos y luego retomar el estudio. Este tiempo debe ser efectivo, es decir, debe aprovecharse para liberar la mente, distraerla y olvidar la materia que preocupa por un momento.
Existen formas para reconocer la falta de concentración o el cansancio intelectual:
-      Leo y releo varias veces (más de 3) la misma frase sin poder entenderla.
-      Empiezo a pensar en otras cosas que no están relacionadas con el tema de estudio.
Esto indica que mi mente necesita un descanso y se distrae para descansar sin que yo se lo permita. Al presentarse estos síntomas ¡es tiempo de tomar un descanso!

Lugar de estudio, otro factor importante
-      Idealmente libre de la mayor cantidad de distractores posibles como son, televisión, radio, paso de personas u otros.

-      Que sea un lugar adecuado para el estudio, un escritorio o mesa firme y que sea, dentro de lo posible, exclusivamente dedicado al estudio. Esto debido a que al ser en el comedor o la cama, la persona lo relaciona a la comida/hambre o sueño respectivamente, generando una distracción importante.

-      En el lugar de trabajo deben estar a la mano todos aquellos útiles necesarios para efectuar la tarea. Debe contar con una silla cómoda y una mesa a la altura adecuada donde el niño se siente cómodo.

¿Cómo puedo ayudarlo a estudiar?
Es importante que como padres apoyemos a los niños al momento de hacer sus tareas, lo que no significa que hagamos la tarea con ellos ni menos hacerla por ellos. Se debe fomentar un hábito de estudio, en donde el estudiante sea independiente y tenga conciencia de las consecuencias de sus acciones también con las tareas.
Por ejemplo:
Hora de estudio: de 17:00 a 18:00 (no hay extensiones, solo se puede acortar si es que el niño no tiene trabajo que hacer)
Realizar la tarea: 15 minutos.
Repaso: 20 o máximo 30 minutos.
En total son 45 minutos de concentración a lo máximo.
Una vez finalizados los repasos, estudios o tareas el padre o padres/apoderado(s) responsables controlan que las tareas hayan sido hechas, o que el estudio haya sido hecho con un corto interrogatorio aproximadamente de 5 minutos.
Con estas recomendaciones acompañemos a nuestros niños y adolescentes a su desarrollo personal, mediante la creación de hábitos y el fomento de la autonomía. Es la etapa escolar en donde debemos ayudarlos a construir bases sólidas para su desempeño futuro, y si observamos dificultades en el aprendizaje y/o adaptación escolar, busquemos ayuda temprana para evitar consecuencias negativas en la adultez.